¿Qué es la Entomofobia?- ¿Eres una de las personas que las padece?

¿Qué es la Entomofobia?- ¿Eres una de las personas que las padece?

Si te paraliza ver una cucaracha correteando por el salón de tu casa, o evitas viajar porque te obsesiona la idea de que el hotel en el que te alojes esté infestado de chinches, puede que sufras este trastorno.

 

La Entomofobia es el miedo (o fobia) irracional y persistente a los insectos. Está entre las fobias más comunes, y probablemente la fobia a animales, más extendida. Crea un gran malestar a la persona que lo sufre, que siente una gran ansiedad y angustia y un intento exagerado de evitar el estímulo temido.

Las reacciones de los entomofobicos frecuentemente parecen irracionales incluso al propio afectado. Estos evitan cualquier sitio donde crean que habitan insectos. Si ven un insecto de lejos, quizá no puedan entrar en la zona, aunque sea un lugar abierto, o se sientan obligados a intentar controlar el pánico que se desencadena. 


La reacción ante el contacto o, simplemente la proximidad de estos animales, se caracteriza por sudoración, respiración rápida, taquicardia y náusea. En algunas ocasiones las personas suelen llorar al tener cercanía con algún insecto. El miedo a los insectos puede determinar el lugar donde el fóbico decida vivir o hasta pasar sus vacaciones e igualmente limita los deportes o pasatiempos de los que pueda llegar a disfrutar.

Como la mayoría de las fobias, la Entomofóbia se puede curar con tratamiento psicológico. Los métodos habituales exponen gradualmente al fóbico al animal que le aterroriza, impartiendo al paciente, como terapia, clases de entomología para que se familiarice con la forma de vida de los insectos.

Una de las fobias más conocidas dentro del terror a los insectos es la apifobia (miedo a las abejas). También suelen producir fobia otros insectos, tales como: las cucarachas, avispas, libélulas, abejorros, escarabajos, orugas, típulas, grillos, etcétera.

En la mayoría de los casos, los fóbicos desarrollaron esta patología como consecuencia de una experiencia traumática. Esto ocurre debido al aprendizaje asociativo llamado condicionamiento clásico. Pero las personas no necesariamente tienen que experimentar fobias en su propia piel, sino que pueden aprenderlas por observación, en lo que se conoce como condicionamiento vicario. Además, algunas creencias irracionales pueden fomentar el desarrollo de estas patologías.

Algunos expertos sugieren que las fobias pueden también deberse a que el cuerpo del ser humano está preparado biológicamente para tener miedo con facilidad. Esto sería así porque los miedos se desarrollan en la parte primitiva del cerebro y no en el neocórtex, la parte más racional.

Esto puede entenderse porque este tipo de conductas podrían haber ayudado a la especie humana a sobrevivir ya que los insectos a lo largo de la historia han propagado gran número de enfermedades. Pero pueden provocar problemas serios en la actualidad, al desarrollar miedos cuando en una circunstancia no existe ningún riesgo aparente.

La Entomofobia o Insectofobia es una condición que debe tomarse en serio, porque puede ser incapacitante. Los síntomas afectan al individuo a nivel cognitivo, conductual y físico. Entre los primero síntomas destacan el miedo, la angustia, la falta de concentración o los pensamientos catastrofistas. Como síntoma conductual, es característico el intento de evitación del estímulo fóbico, y como síntomas físicos, los más comunes son la sensación de ahogo, la hiperventilación, el dolor de cabeza, las náuseas o el dolor estomacal.

 

El tratamiento clásico de las fobias tiene como objetivo acabar con la asociación entre el estímulo-respuesta, por lo que suelen usarse con cierta frecuencia las técnicas cognitivo conductuales, también conocidas como terapia de conducta de segunda ola. El terapeuta puede ayudar al paciente a superar la fobia mediante estas de técnicas. Las más comunes son las técnicas de relajación y respiración y las técnicas de exposición.

Pero la técnica que más se emplea en este tipo de tratamiento es la desensibilización sistemática, que incluye las dos anteriores y que consiste en exponer al paciente, de manera gradual, al estímulo fóbico. Es decir, que puede comenzar exponiéndose a fotografías de insectos y más adelante a insectos reales. Este método, además, permite aprender estrategias de afrontamiento, entre las que destacan las técnicas de relajación y respiración.

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Autor: Oliver E. Fernández Y.

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Psicólogo, Especialista en Salud Pública

Diplomado en Comunicación Social.



 


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