Fobias a las cucarachas ¿Se justifican?

Fobias a las cucarachas ¿Se justifican?

María está dispuesta a bañarse, entra y cierra la puerta del baño, a los pocos minutos, se escuchan ¡gritos histéricos, objetos cayendo, sale de un solo brinco del baño y se monta sobre la cama! Aun después de varias horas de que su esposo matará la cucaracha, María no se atreve a bañarse y esa noche le cuesta dormir, imaginando que en cualquier momento será visitada en su cama por el asqueroso insecto. ¿te ha pasado?

Historias como estas se repiten con mucha frecuencia, pero este miedo intenso o pánico ¿Realmente se justifica o es parte de un trastorno psicológico?


La respuesta de asco o miedo a los insectos es una reacción inconsciente que se activa de manera automática en nuestro cerebro, esta respuesta es un mecanismo de defensa, que ha permitido a la especie humana subsistir a pesar de la inmensa cantidad de enfermedades que pueden trasmitir las plagas. Seguramente si racionalizamos dicha reacción, podremos darnos cuenta que hallaremos algunas razones válidas.


Las cucarachas pueden trasmitir enfermedades que en otras épocas fueron epidemias capaces de acabar con pueblos enteros, me refiero por ejemplo a la Peste bubónica, la Lepra, la Disentería o la Fiebres entérica y tifoidea para solo mencionar unas pocas. En este sentido tener contacto con una cucaracha representa un riesgo importante, pero incluso, llevarnos a la boca algo en donde defecara una cucaracha, puede trasmitirnos un sin numero de enfermedades.


¿Te imaginas que pasaría, si a tu cepillo de dientes lo visitaran las cucarachas?


Desde este punto de vista, se pudiera percibir como normal la respuesta de asco o temor que nos lleve a la acción de combatir la plaga. Pero la fobia en sí mismas tiene otras características.


Llamamos Fobias Específica a las Cucarachas o “Blatofobia” (como también se le llama) a el conjunto de síntomas entre los que se destacan: respuesta de pánico, ansiedad anticipatoria, pensamientos recurrentes, insomnio, temblores o disminución de la frecuencia cardiaca, presión arterial y desmayo (lo que en su conjunto se le llama “repuesta vasovagal”) sudoración, miedo irracional (al ver el insecto en fotos o videos), etc. que es capaz de prolongarse desde horas hasta meses, sin la remisión de los síntomas, afectándote en la cotidianidad, limitándote en la realización de tus labores diaria y disminuyendo así tu calidad de vida. En este caso trasciende al asco o miedo circunstancial y se convierte en un trastorno que debe ser tratado por un especialista.


Si consideras que padeces de la mayoría de los síntomas arriba descritos debes hacerte ver con un psicólogo que te ayude a superar tu problemática, pero si es frecuente ver cualquier tipo de plaga en tu casa o negocio, lo más recomendable es que actúes buscándole solución, para ello te recomendamos la contratación de un buen servicio de fumigación. En Fumigación Universal, estamos dispuestos a ayudarte.

Autor: Oliver E. Fernández Y.
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Psicólogo, Especialista en Salud Pública
Diplomado en Comunicación Social.


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